Imputan a periodista jesusmariense por violencia machista y los medios cri-cri…

26/05/2021 | GÉNEROS |

El domingo se publicó en el diario cordobés de mayor tirada la imputación de Ignacio Morero por intimar y amenazar a Alina Aksekrad. El acontecimiento es grave, pero no figuró en los portales locales, lo cual disparó algunos cuestionamientos comentados a continuación.

Por Flo Straso para La Ronda

La mañana de los domingos es para leer el diario. Ese día, el diario de mayor tirada de la provincia publicó una noticia: “A juicio. Acusan a periodista de Jesús María por amenazas a reina de belleza”. Como la versión digital requiere de suscripción, una amiga me mandó fotos para leer la nota, imágenes que rápidamente compartí en redes sociales y grupos de whatsapp porque, en un mundo donde la violencia machista es tan persistente, leer justicia endulza lo amargo.

Morero está imputado y va a juicio por realizar reiteradas amenazas telefónicas a Alina Akselrad, una reconocida “reina de la belleza” que hace poco publicó un video en sus redes sociales hablando del caso e instando a otras a “sacar la voz”. Si bien la nota fue publicada el pasado domingo 22 de mayo, el hecho se remonta al 2019, cuando la madre de la víctima -que también recibió llamadas intimidantes- realizó la denuncia en el mes de marzo. Se trata de Ignacio “Nacho” Morero, un joven de 28 años que se desempeña como periodista y como especialista de marketing. Reconocido por trabajar en una de las radios más escuchadas de la zona, Más Radio, sitio desde donde ejecutó algunas de las llamadas que lo imputan y espacio que abandonó hace poco más de 15 días. 

El acontecimiento noticioso es la instancia judicial. El caso ha sido investigado por el fiscal Guillermo Monti de Jesús María. Como relata la noticia de La Voz del Interior, se investigaron las llamadas telefónicas y otros mensajes intimidantes que imputan a Morero. Esas amenazas son gravísimas y tienen un alto grado de violencia física (por la amenaza de “quemarle la cara con ácido” y “te voy a hacer mierda”), psicológica (ella ha tenido que abandonar la ciudad y vivir con miedo) y también simbólica (mediante expresiones discriminatorias como “gorda de mierda”). 

¿Qué violencia es noticia? 

Desde el 2009, tenemos una ley de protección integral (la 26.485) que en su artículo 4 define la violencia como “toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal”. No cabe dudas que se trata de un hecho de violencia de género. 

Lo que me llamó considerablemente la atención es el silencio absoluto que los medios locales hicieron del caso. Sólo en el 2020 un portal jesusmariense lo publicó; en la actualidad, Clarín y La Voz, que son de alcance nacional. Pero los portales locales, no lo han cubierto ni comentado… ¿Por qué? Llama la atención porque, de un tiempo a esta parte, los medios han incorporado a su agenda el tratamiento de noticias de género, mediante la cobertura de acontecimientos importantes y la voz de especialistas. Pero en esta ocasión no. 

Siguiendo la ley, la omisión también es violencia, por lo que es acertadísimo afirmar que, al no hacer nada, están siendo funcionales a la violencia machista. ¿Qué pasó?, ¿será que cuando no hay muertas no interesa? ¿por qué esperar a que se consuma el acto para publicarlo? ¿no es grave amenazar a alguien?.  

Esa omisión es la cara misma del patriarcado que se empeña en proteger a los varones, dándoles el beneficio de la duda y de la inocencia hasta que se demuestre lo contrario. ¿Por qué proteger al colega, por qué proteger al agresor? Como retrata la película argentina Crímenes de familia, muchas veces el agresor se esconde detrás de una actitud “de buena persona” y la sociedad le cree. Pero no hay que tener piedad a quien la justicia ha investigado e imputado por ser peligroso.  

Violencia y más violencia

Buenísimo que La Voz publicara la noticia escrita por Franciso Panero. Pero ¿era necesario poner una foto de ella en biquini? Si el título habla de él, ¿por qué no elegir una foto del agresor? Esto indica, una vez más, cómo los medios ejercen violencia de género al sexualizar y cosificar a la mujer aún cuando ésta manifiesta peligro. Por esto, según el artículo 6 de la ley 26.485, el medio ejerce violencia mediática hacia las mujeres. 

La omisión deja un mensaje

Realmente lamento que el periodismo no tenga un colegio que regule y revise la profesión, porque esta práctica está llena de lesiones a la ley de protección integral a las mujeres. También, lamento el silencio de colegas ante la pronunciación de este acontecimiento que nos habilitaría a debatir sobre nuestras prácticas y construir labores más comprometidas. Nuestro rol es fundamental para formar e informar a nuestras audiencias, de aquí la importancia de incluir estos temas en agenda. 

A pesar de ello, el cambio de época nos da la razón a quienes inspeccionamos una gran indignación al ver la ausencia del caso Morero en los portales. Entendemos que el silencio dice un montón. 


Etiquetas: Violencia Abuso Periodismo